Emergencia! Narrativas Inestables

Revista Caprichosa ¿Algún Problema?

El género del transgénero. Espacios literarios del transgénero en los Siglos de Oro.

Néstor D. López Reyes. Lic. en Letras Hispánicas y Maestro en Filología Áurea por la UAM.

Literatura de género y género de la literatura son cosas distintas, aunque en algunos momentos de la historia cultural tienden a homologarse por razones ideológicas. Tal es el caso de la cultura barroca en la España de los Siglos de Oro.

Aclaro que si discurro sobre literatura de género/transgénero me refiero exclusivamente a lo que se ha dado en llamar literatura gay (1) (aunque recién -hablo del siglo XX- el términogénero se refiera a la escritura realizada por mujeres –con una visión de mundo propia de su sexo-, mas si queremos ponernos muy estrictos, puede apelar a la literatura escrita por un género sexual indeterminado). Este tipo de escritura ha corrido junto con la historia de la humanidad y de occidente (hablo ahora de la expresión transgénero), la diferencia radica en que en la antigüedad clásica era hasta cierto punto permisible, no sólo la escritura sino también los modus vivendi, enla Edad Media fue censurable, esta ideología pasó por línea directa ala España del siglo XVII.

Parala Españade la época, Italia era el lugar por excelencia de los sodomitas por la vía regia de la tradición renacentista y humanista, el doctor Ignacio Díez Fernández nos lo hace saber:

También en Italia, patria […] de la sodomía en los textos españoles […] según parece, la acusación de sodomía persigue a los humanistas […] y lo extendido que se haya entre las creencias del vulgo la relación que une a los poetas con la sodomía. […] Las referencias sexuales explícitas están proscritas en una parte del código petrarquista […] sin embargo, los poemas que retratan la sodomía  y el lesbianismo frete a otros textos mucho más reactivos del discurso del poder, parecen sumarse al rechazo explícito que experimenta la misma organización teológica-política, y quizá cabría suponer que, en esta ocasión, los textos literarios coinciden también con el presumible contenido de los prejuicios sociales, pues el retrato de la homosexualidad es casi siempre negativo. (230, 235)

Se aprecia una visión española frente a la homosexualidad que parte de un emergente extranjerismo, por un lado, de la crítica a las formas italianizantes y de la sátira de la figura del poeta (entiéndase escritor en general) como individuo amanerado.

Desde el término con que se califica a la sodomía como “pecado nefando” o “pecado contra natura”, yace un criterio abarcador que aborda una perspectiva teológica-moral, considerado un delito grave por su naturaleza lujuriosa. Es una acción que ofende directamente al Dios cristiano, puesto que rompe con el orden natural de las cosas creadas por él. El sodomita perturba el orden natural, por lo tanto es culpable de los trastornos que pueda sufrir la comunidad y la naturaleza, tales como pestes, sequías y enfermedades vistas como maldiciones y castigos divinos.

Por lo anterior, hay una problemática por acertar si los escritores que en un momento realizaron alguna obra con tintes homosexuales realmente eran o no partícipes del pecado nefando. Los autores se ocultan tras el velo de su propia literatura, al menos aquellos que posiblemente eran sodomitas gays, ya que el castigo era la hoguera e incautación de bienes.

Fredy Mercury de Petatiux

El rechazo existente hacia los sodomitas, impuros y antinaturales, no sólo en lo social, moral y religioso sino también literario, lleva a que para el autor le sea imposible el defender abiertamente una postura homosexual. Sin embargo, la exhibición del transgénero se verá realizada por la vía del género literario. Aunque no se puede siquiera soñar con una concepción de grupo, y mucho menos una identidad, sí puede expresarse en un género literario ad oc: la lírica.

Las alusiones veladas al comportamiento antinatural sexual se ven referidas a todo tipo de géneros literarios. No obstante, por su naturaleza se debía disimular ciertas indicaciones, por ello la licencia que ofrece sutilmente el lenguaje plurisemántico de la poesía; aunque si bien la exposición del tema se ve figurada en la poesía, siempre brota en forma de sátira. Pero, ¿por qué en la poesía? En el siglo XVII son relativamente pocos los compendios líricos publicados. La impresión no era económica y el libro no cualquiera lo podía pagar. Sumado a ello, el grueso de la población era iletrada, aunque esto no impedía acercarse a la literatura ya que imperaba una cultura oral basada en la escucha colectiva y no en la lectura individual. Las poesías eran publicadas en pliegos, manuscritos y hojas sueltas, por ello eran habituales las complicaciones de autoría y el escritor podía jugar con el anonimato de una pieza considerada peligrosa por transgredir los valores impuestos y simplemente negar su paternidad. La lírica circulaba por difusiones menos controlables y reprimidas. Esto no sólo pasa con las poesías de corte homosexual, cualquier tipo de lectura infractora usa el mismo medio.

La lírica como género literario dio lugar a una de las primeras manifestaciones de literatura de género: el transgénero. Para Díez Fernández los temas tabú son formulados manipulando ciertas trampas y técnicas literarias. Por ejemplo, las expresiones no van vinculadas con la adulación, al contrario, son una sátira, –quizá velada, disimulada u oculta- del sodomita en general, algo muy en boga por el período. Adrienne Martín nos recuerda que: “La burla erótica es un motivo idóneo para estudiar la articulación del erotismo y el humor en la literatura áurea […] conviene recalcar que toda estratagema narrativa al respecto irradia de la noción de burla, la cual es por definición agresiva y cruel.”(57) La sátira no es algo nuevo en la literatura erótica y homosexual. Aparte de esta máscara de sarcasmo, también el poeta hacia uso del préstamo del material mítico clásico-pagano, tomando ciertos personajes y pasajes vinculados con la homosexualidad para dar rienda suelta a sus propias inquietudes y atravesar la estrechez de la censura y expurgación. Se dice que hasta los poetas más cultos hicieron uso de este material para eludir el estricto sistema literario imperante. Un elemento más lo ofrece el enigma, en donde se le presenta un misterio al lector, su irremediable resolución será siempre obscena, jugando así con un receptor cómplice que en última instancia lee un albur y le da sentido. Un último elemento lo brinda el recurso del sueño, mismo que es ya un motivo en la literatura erótica en general, y aún más si se alude al trasgénero. Sin embargo, el tópico onírico provee cierta permisibilidad, pues el sueño admite una elaboración erótica inconsciente, aunque no del todo si se representa con una relación sodomita. Finalmente quiero referirme a un elemento clave, la principal aportación del género lírico es el uso del lenguaje connotativo, donde el poeta da rienda suelta y sin dificultad aparente a su habilidad léxica-creativa, forjando un imaginario de significados diversos y ambigüedades erótico-homosexuales, si así lo requiere. Por tal motivo ¿qué mejor género que el lírico para expresar las inquietudes del trasgénero?

La órbita gay siempre ha sido reprimida por la moral occidental cristiana, aunque también siempre habrá fuerzas opositoras que le tiendan trampas a la mojigatería y el melindre mocho. Qué mejor cuando las voces que se levantan son de artistas, escritores, filósofos y poetas que hacen uso de su ingenio, sino para enaltecerlos, sí para dar fehaciente cuenta de su existencia.

Quiero terminar esta digresión panorámica con un extracto anónimo que cierta crítica atribuye a uno de los poetas más eruditos, serios, cultos, doctos e instruidos que ha dado las letras españolas y que, si creemos y confiamos en la posible autoría, también se dejó tentar por el pecado nefando (al menos en lo que a su labor poético concierne), don Luís de Góngora y Argote:

A UN PUTO. (2)

A un puto, sin más ni más

prendieron por delincuente,

no por culpas de presente,

sino por culpas de atrás.

Marcha del orgullo Gay 2011

Juzga su prisión antojo

y que está sin culpa preso,

pero yo sé que el proceso

está que le llena el ojo.

[…]

A ratos, cuando quiere él

mostrar sus habilidades

se ve que en sus mocedades

fue muy diestro en el rabel.

[…]

Si el juez le quisiere librar,

no hay razón por no do pueda,

puesto que ya no le queda

el rabo por desollar.

Notas:

1.- “En español la palabra gay significa alegre. Gay fue un término internacionalmente aceptado para denominar a los homosexuales.” (Núñez Ang 105). Si bien en los movimientos contemporáneos considerados como de género, transgénero o gays los identifica el principio de la lucha por los derechos, el respeto y el reconocimiento social, enla España a la que aludo no aparecen estos principios en los escritores, al contrario, la premisa es el ocultamiento y el disimulo.

2.- La redondilla la tomo del estudio de Díez Fernández. A su vez la retoma de Poesía erótica de los Siglos de Oro [1975], ed. Pierre Alzieu, Robert Jammes e Yvan Lissorgues, Barcelona, Crítica, 1984; reed., Barcelona, Crítica, 2000. La primera edición se titula:Floresta de poesía erótica del Siglo de Oro.

Bibliografía:

Díez Fernandez, J. Ignacio. La poesía erótica de los Siglos de Oro, Madrid, Laberinto, Arcadia de las letras, 2003.

Martín, Adrienne L. “La burla erótica y el arte de engañar en el Siglo de Oro.” Venus venerada. Tradiciones eróticas de la literatura española, Madrid, Editorial complutense, 2006.

Núñez Ang, Eugenio. Literatura del siglo XX (poesía). Algunos autores y movimientos representativos, México, UAEM, 2001.

2 comentarios el “El género del transgénero. Espacios literarios del transgénero en los Siglos de Oro.

  1. Cristina Rival
    agosto 4, 2011

    Bonito e interesante artículo. Lastimosamente, con un punto de partida totalmente errado, siendo tan central. No es literatura de “género”, si hace referencia a la literatura sobre el tema “gay”, pues en la persona “gay”, no existe ningún tipo de problema relacionado a su “género”, como si es el caso de la persona transexual, en la que existe una relativa incongruencia entre su sexo biológico y su “género” e “identidad de género”.

    • emergenciarevista
      agosto 8, 2011

      Primero, agradezco el interés por visitar la revista. Y sí, tienes razón, hay un equívoco en la terminología, gracias por notarlo, me servirá para futuros trabajos, ojalá halla sido de tu agrado todo lo demás. Aprovecho para extenderte una cordial invitación a colaborar en la revista, (próximo número: depresión y cultura). Siguenos leyendo

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Esta entrada fue publicada en agosto 1, 2011 por .
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